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domingo, 30 de agosto de 2009

México, Oaxaca, 2008. Un viaje

Oaxaca, México, diciembre 2008
Un viaje
México es un atractivo país de enormes recursos culturales. Sin embargo, cuando nos planteamos descubrirlo, nos surge la duda de por donde empezar. Oaxaca puede la puerta de entrada hacia este hermoso país.
Situada a unos 500 Km. al sureste de México D.F, Oaxaca es la capital del estado del mismo nombre. Cruce de culturas olmecas, zapotecas y coloniales, en todos sus rincones se respira cultura e historia, cuyo valor la llevó a ser declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad de la UNESCO. La armonía y belleza de su arquitectura, la riqueza de su gastronomía, su clima templado a lo largo de todo el año, convierten esta villa mexicana en un punto especialmente atractivo.

Su historia moderna empieza en 1529 cuando los españoles fundaron la nueva Villa de Antequera, sobre las ruinas de una antigua fortaleza azteca.
Hernán Cortés seguramente pensando en cómo vencer a Moctezuma
Los conquistadores encargaron el trazado de la ciudad a uno de los mejores urbanistas del Imperio: Alonso García Bravo, arquitecto de la ciudad de México y de Veracruz. García Bravo trazó la ciudad a cordel, a partir de la creación de una Plaza Central o Zócalo, alineada de acuerdo con los puntos cardinales y establecida según una sencilla simbología: de un lado de la plaza, sobre el lugar de los muertos para los aztecas, se levantaría la Catedral; del otro, los edificios municipales, las bases del poder civil. De este modo, se pensaba, la plaza irradiaría por toda la ciudad el equilibrio entre lo terrenal y lo sagrado.

El Zócalo, sigue siendo en la actualidad el centro de la vida en Oaxaca. Las arcadas que sujetan el Palacio de Gobierno y los edificios anexos alojan restaurantes, terrazas, comercios y cafeterías.
De ahí que sea el mejor lugar para empezar nuestra visita.
El Zócalo, núcleode la ciudad desde que se diseñó...
Lo primero que nos salta a la vista al llegar a la explanada, es la imponente Catedral, sede de la diócesis oaxaqueña. Su construcción empezó en el 1702 y finalizó en 1733. Dedicada a la Virgen de la Asunción, en su interior destacan las catorce capillas laterales de gran riqueza.





Vida en el Zócalo


La Catedral (a la derecha)

Del otro lado de la plaza se levanta el ex Palacio de Gobierno La primera construcción se remonta a la fundación de la ciudad, a finales del siglo XVI. La última reforma, tras haber sufrido varios seísmos, data de 1950 y en la actualidad alberga el Museo del Palacio.

En las calles que parten del Zócalo, perfectamente alineadas, encontraremos los principales edificios de los siglos XVI a XVIII.
Una de las joyas del barroco mexicano, lo constituye el templo de Santo Domingo, a proximidad de la catedral y edificado a partir de 1570. El interior impone por sus dimensiones, por su decoración y por el altar mayor recubierto de hoja de oro. Las dependencias albergan actualmente el Museo Regional del Estado.

Iglesia Santo Domingo
En la ciudad de Oaxaca se juntan un sinnúmero de iglesias, correspondientes en general a las órdenes religiosas que se establecieron en la región: La Merced, San Agustín, San Francisco, la iglesia de la Sangre de Cristo, San Felipe, Santa Mónica y tantas otras. Claros ejemplos del barroco mexicano en su interior, su arquitectura se singulariza por el uso de la piedra verde de cantería, piedra sólida, capaz de resistir a los seísmos que han asolado la región en diversas ocasiones.

Más vida en el Zócalo. En este caso, atrincheramiento durante las revueltas de 2006






Igualmente, la variedad de museos y galerías demuestran que Oaxaca no es simplemente una ciudad del pasado, el arte aquí sigue vivo y las manifestaciones culturales se multiplican. En el Museo de las Artes de Oaxaca, la Casa Juárez o el Museo de Arte Prehispánico descubriremos la historia del lugar.
Calle oaxacaqueña...
Por otro lado, encontraremos las mejores muestras de arte contemporáneo visitando el Museo de Arte Contemporáneo de Oaxaca (MACO), el Instituto de Artes Gráficas de Oaxaca, fundada por el artista y mecenas Francisco Toledo, el Centro de Arte Fotográfico Manuel Álvarez Bravo o el Museo de Pintores Oaxaqueños.
Retrato...

Donde sí toparemos vida y bullicio a toda hora es en el mercado 20 de Noviembre.
Nos cruzaremos con vendedores de chicharrones, chocolate, fruta, verdura, pan, dulces, jugos, así como los puestos de comida en los que sirven caldos, tamales, tortas y otras especialidades. Existe una zona reservada a los puestos de cecina, tasajo y tripitas secas, en medio del alboroto y gritos de los vendedores anunciando su género. Escoger el corte de carne que asan en el acto y acompañarlo con variedad de ensaladas, chiles asados u otras hortalizas, constituirá una comida informal con todo el sabor local.
En el mercado, ahora y antes...
Al cruzar la calle, el mercado Benito Juárez concentra por su parte, una enorme variedad de puestos de artesanía y ropa, bordados, sedas o los coloridos trajes regionales.


No podemos dejar la ciudad sin antes haber visitado alguno de los grandes centros prehispánicos de los alrededores. Monte Albán y Mitla son los principales, pero a ellos se suman la ruta a Zaachila, Ocatlán o de época más reciente, la ruta de los Dominicos.
Antigua capital de los zapotecas fundada en el 500 a.C. aproximadamente, Monte Albán fue uno de los primeros centros urbanos de Mesoamérica y el más populoso en su época de apogeo.


Mitla por su parte es un antiguo centro ceremonial zapoteca, cuyo nombre original significa “lugar de los entierros”. Situado a 44 Km. al este de la capital, floreció entre los siglos VIII y XVI d.C.
Por su colorido, su clima, su gente y su arquitectura, Oaxaca es un estado lleno de sorpresas, de tesoros antiguos y actuales. Desde su capital y más concretamente desde su Zócalo, podemos ir descubriendo paso a paso las riquezas de una cultura milenaria que sigue estando viva.

Vista de Monte Albán, a menos de 50 Km. de la ciudad

Alojamiento y comida...
Oaxaca ha apostado por el turismo y la oferta de alojamiento es múltiple y variada. Entre todos los hoteles disponibles para el visitantes, proponemos dos:

Casa de los Milagros
Calzada Matamoros, 500-C
Tel. +52-951 501 22 62
www.mexonline.com/milagros.htm
Situada en el corazón de la ciudad, en una esquina tranquila. Asomándose a un florido patio, el hotel ofrece únicamente tres habitaciones, cada una en un nivel y cada una de ellas con su propia personalidad y encanto. Un lugar íntimo y exclusivo en el que cada detalle está pensado para el bienestar del huésped.
Precio medio por habitación: 120 dólares.


Casa Cid de León
Tel. +52 951 514 18 93
http://www.casaciddeleon.com/
De fachada y entrada discretas, donde realmente se despliega el lujo y elegancia es en cada una de las 4 suites que componen este hotel boutique. Las habitaciones son espaciosas, confortables y exquisitamente decoradas. En su coqueta terraza-jardín disfrutaremos de agradables comidas a un paso del centro histórico.
Precio medio por habitación: 260 dólares.
Comedor del hotel Casa Cid de León

Restaurantes
Si queremos degustar la variada gastronomía local en un ambiente especial, podemos acudir a uno de estos dos lugares:

La Biznaga
Calzada García Vigil, 512
Centro
Tel. +52 951 516 18 00
www.myspace.com/labiznaga
Las mesas se sitúan en un patio interior, tranquilo y acogedor. Cocina mestiza y nombres sugerentes para saborear recetas locales: atún con amaranto, chalotte y romero o una flor de calabaza, chopil y elote.
Precio medio por cubierto: 200 pesos (aprox. 13 €).
Entrada al restaurante La Biznaga

Zandunga
Calzada García Vigil, esq. Jesús Carranza
Centro
Cocina típica oaxaqueña de la región del Istmo. Local pequeño y acogedor a pie de calle. Desde sus puertas –generalmente abiertas- podemos contemplar la hermosa iglesia del Carmen Alto. En cuanto a la carta, resulta el lugar ideal para saborear las típicas ganachas (tortas de maíz con relleno), el pollo Zandunga o la rica variedad de tamales.
Precio medio por cubierto: 190 pesos (aprox. 12 €).
Tomar un café o una copa
Cualquiera de los cafés situados en la plaza del Zócalo resultan un buen punto de encuentro para ver desfilar la vida de la ciudad –siempre y cuando no nos dejemos perturbar por el acercamiento constante de vendedores ambulantes ofreciendo todo tipo de géneros-.
Si buscamos un lugar más tranquilo y alejado del alboroto turístico, Café Café –así se llama- es frecuentado por los lugareños. Situado en la colonia (barrio) Centro, en su patio o en el interior sirven cerveza, copas y café. (Café Café; Tinaco y Palacios, 604; Tel. 51 50 11 907). Si durante el día queremos disfrutar de un excelente expresso, igualmente en el centro pero en una calle tranquila, no hay más que acercarse al Café La Antigua (Calzada Reforma, 401; Tel. 516 57 61). Aquí encontraremos variedad de cafés y chocolates todos ellos procedentes de cultivo ecológico.

Texto elaborado para la sección de Viajes de la revista Sobremesa, 2009

viernes, 28 de agosto de 2009

Amazonas, Selva, 2007. Un viaje

Amazonas


El río
Desde que fue recorrida en 1542 por el español Francisco Orellana, la selva tropical ha fascinado a todos los exploradores que han pasado por ella. Impresionados por un río lleno de meandros, de árboles y plantas sumergidas, animales exóticos, tribus variadas, seres monstruosos y tesoros ocultos, los conquistadores creen encontrarse a un paso de El Dorado.



Desde la cordillera andina en Perú, hasta el Atlántico, el Amazonas recorre más de 6.200 Km., siendo tras el Nilo, el mayor río del mundo. En algunos trechos alcanza los 48 Km de ancho en la época de las crecidas anuales. Formado por más de mil afluentes, supone una quinta parte de las reservas mundiales de agua dulce.


Orellana asegura haber visto una tribu de amazonas, un grupo de mujeres, dueñas de inmensos tesoros, que al igual que los personajes de la mitología griega, eran guerreras. ¿Ilusión, deseo, fantasía? Ni la tierra del oro, ni la tribu femenina como tal fueron halladas. Sin embargo, el nombre de Amazonas sirvió para bautizar el río que atraviesa este enorme bosque.

Una selva exuberante, cambiante y llena de misterios que encierra, según cálculos de expertos, 25% de las especies animales y 60.000 géneros de plantas y árboles. Y aún así, queda un gran número de reptiles, anfibios y microorganismos por clasificar. En definitiva, un El Dorado verde atravesado por un río imponente.

Si los siglos anteriores, y en especial el último, se han caracterizado por una explotación, o unos intentos, de explotación masiva de la selva, el principio de este siglo lleva la marca del respeto al entorno.
la selva.
El turismo ecológico se desarrolla en este marco. Y fruto de esta tendencia, nacen los lodge en la selva.




Un lodge en la selva. Felizmente, éste era de los más sencillos. Otros, ofrecen todo tipo de comodidades...

Aunque cada lodge forma su programa, el tipo de actividades son muy parecidas. Acompañados por guías locales, muchas veces nativos, si bien hablan otros idiomas, haremos caminatas en la selva, pesca deportiva, paseos en canoa, visitas a comunidades indígenas, además de deleitarnos con la gastronomía local, los pescados en particular, entre los cuales destaca la piraña.




El programa en la selva incluía paseos en canoa. El guía, Alcides, remaba y pescaba y yo… me sentaba en la parte trasera, admirando el paisaje...

El bosque
Los árboles pueden alcanzar los 50 m de alto; el sucupema, también llamado teléfono, es tradicionalmente empleado por los indios: golpeando sus enormes raíces con un palo, el sonido hace eco a varios kilómetros de distancia y sirve para avisar. El sorvá, al igual que la seringa, suelta una suerte de leche cuando se hace una incisión en su tronco. Del árbol de canela se usa sobre todo su aromática corteza; la breu es una resina empleada para encender fuego… Y así, de descubrimiento en descubrimiento.


Los animales, son más difíciles de ver (huyen inmediatamente), pero su canto o sonido nos acompaña incesantemente, convirtiéndose en la banda sonora de nuestro paseo. Jabalís, monos, gallinas del bosque, perezosos, pájaros de distinta forma y plumaje, sapos, por citar algunos, se esconden, huyen, saltan o vuelan ante nosotros.
Algunos viajeros no vuelven. Y no porque se hayan perdido en la floresta, sino porque aunque hayamos vuelto a casa y sintamos tal vez alivio de tumbarnos en nuestra querida y cómoda cama, el canto de la selva permanece en un rincón de nuestra cabeza. No en vano los primeros exploradores sintieron ese magnetismo…





Amazonas, Manaus, 2007. Un viaje


Amazonas, Manaus, 2007


La ciudad parece cansada, bulliciosa y húmeda. Sus avenidas anchas, calles estrechas o plazas, están pobladas de un sinfín de tiendas o chiringuitos que ofrecen zumos, refrescos, empanadas, bollos o sándwiches. La gente pasa, compra, se detiene intentando olvidar el calor que se pega al asfalto en los días de verano.



Entre construcciones envejecidas y edificios más modernos que ya han quedado obsoletos, se mezclan vestigios de principios del siglo XX. Adivinamos así que esconde un pasado más prospero. Sí, Manaus conoció una época de gloria, gracias a un producto extraído del bosque: la goma. Entre 1850 y 1912 se dio lo que los brasileños llaman el ‘ciclo del caucho’. Durante todo este periodo Brasil detiene prácticamente el monopolio de la extracción y comercio del látex.


Durante la fiebre del caucho, de 1870 a 1912, Manaus fue bautizada como ‘París del Trópico’.

La ciudad conoce años de lujo y fausto: filiales de las grandes tiendas de París, cabarés donde mujeres, vinos, licores y bebidas provienen directamente del Viejo Continente. Excesiva y derrochadora, Manaus es fruto de la voluntad de una minoría pionera, sustentada por un único producto: la goma.






procedimiento usado
para la extracción de látex de un árbol


Su uso masivo comienza, sin embargo cuando en 1839 Charles Goodyear (¡el de los neumáticos!) patenta el método de vulcanización. Se emplea entonces en los barcos a vapor, para el recubrimiento de hilos conductores eléctricos, de telégrafo o teléfono. En 1888, el inglés Dunlop inventa el neumático que se aplica en un primer momento a las ruedas de bicicleta y poco después a los automóviles. Inglaterra y Estados Unidos, las mayores potencias, son los principales clientes y cuentan con el suministro de esta materia prima.
Charles Goodyear



El comercio de este preciado material trae tal riqueza a la zona, que llega a suponer un 38% de las divisas del país. Manaus se moderniza y pasa de un conglomerado de pequeñas casas con algún edificio oficial de cierta importancia a una a una ciudad opulenta, es la época áurea del caucho.


Pero justamente, como se trataba de una materia indispensable para las potencias occidentales, Inglaterra quiere asegurarse su suministro al menor coste posible. Hacía ya más de una década que los ingleses habían plantado seringas en sus colonias asiáticas –con semillas de árboles amazonenses-. A partir de 1908, la entrada de goma asiática en el mercado produce una bajada inmediata de los precios del producto amazónico. El declive de Manaus es inminente. Las luces del Teatro de la Ópera se apagan y la ciudad vegeta durante décadas…